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Tomar el dominio: vivir como portadores de la imagen de Dios

¿Alguna vez te has preguntado qué significa realmente ser creado a imagen y semejanza de Dios? Es más que un simple concepto teológico: es un llamado a vivir con autoridad y propósito divinos en todos los ámbitos de tu vida.

¿Qué significa ser portador de la imagen?

Dios no da dominio a nada que no lleve su imagen. Esta es una verdad fundamental que cambia por completo nuestra forma de enfocar la vida. Cuando Dios creó a la humanidad, no solo nos hizo a su imagen y semejanza, sino que también incrustó en nosotros su carácter, su autoridad y su naturaleza.

Lo primero que hay que hacer es aprender a reflejar auténticamente Su imagen. No se trata de apariencias externas ni de prácticas religiosas. Se trata de caminar en obediencia a Dios, porque la desobediencia es lo que nos aleja de Su imagen y nos alinea con Su enemigo.

¿Por qué nos escondemos cuando no vivimos correctamente?

Al igual que Adán y Eva en el jardín, la desobediencia nos hace querer escondernos y ocultarnos. Cuando no caminamos en obediencia, experimentamos vergüenza y culpa que se manifiestan como frustración e ira hacia aquellos que viven correctamente.

¿Alguna vez has notado que cuando alguien te llama la atención por tu mal comportamiento, no para condenarte, sino para ayudarte, te pones a la defensiva? Eso es el síndrome de la hoja de parra. Intentamos cubrir nuestra vergüenza con cubiertas ásperas e incómodas en lugar de volver a una relación auténtica con Dios.

El poder de la semilla: todo lo que necesitas ya está dentro de ti.

He aquí una verdad que te cambiará la vida: todo lo que necesitas para convertirte en quien Dios te llamó a ser ya está dentro de ti. No encuentras tu identidad a través de la imitación, sino a través de la autenticidad.

Una semilla contiene tanto el producto como el productor. Cuando Dios te liberó en la tierra, no te envió para que descubrieras quién eres. Antes de que fueras formado en el vientre de tu madre, Él te conocía y te había ordenado. Tu mayor servicio de ordenación tuvo lugar en el cielo antes de que tomaras tu primer aliento.

No se puede poner algo que no está ahí.

Al igual que no se puede entrenar a un caballo para que haga algo para lo que no tiene instinto, tampoco se puede convertir en algo que no está ya en tu ADN espiritual. No importa lo que otros hayan dicho sobre ti, ya sean maldiciones o confusión, lo que Dios puso en ti es lo que saldrá a la luz cuando te encuentres en el entorno adecuado.

¿Cómo tomamos el control de nuestras vidas?

Dios otorgó a la humanidad dominio sobre áreas específicas, y comprender estas áreas nos ayuda a saber dónde debemos ejercer la autoridad espiritual:

Tomando dominio sobre los peces del mar

Los peces representan las cosas profundas: las emociones que nadan en lo más profundo de tu alma. Si quieres vivir victoriosamente, debes controlar tus emociones. Tus emociones afectan tu forma de pensar, y tu forma de pensar determina quién eres.

Cuando te sientas «provocado», no ignores el desencadenante, trabaja en ello. Reconoce tus problemas de ira, tus patrones de frustración o tus reacciones defensivas. Los verdaderos portadores de la imagen no dejan que las emociones controlen su destino.

Tomando dominio sobre las aves del aire

Las aves representan los pensamientos que revolotean en tu cabeza. Debes controlar los pensamientos que intentan desviarte del camino. Cada pensamiento es una semilla: si dejas que penetre y empiezas a pensar en esa línea, te encontrarás muy lejos del camino y serás incapaz de dominar nada más.

Tomando dominio sobre el ganado

El ganado puede ayudarte a arar la tierra o embestirte, dependiendo de si logras dominarlo. Cuando surgen desafíos en tu vida, tienes dos opciones: dejar que te destruyan o tomar autoridad sobre ellos y utilizarlos para hacerte más fuerte.

Aquello que vino a matarte puede convertirse en alimento que te fortalezca. La bestia que amenazaba con destruirte puede convertirse en la victoria que fortalece tu fe.

Tomando dominio sobre todo lo que se arrastra

Las cosas desagradables intentan entrar en tu vida sin avisar, a través de tus relaciones, tus hábitos en Internet, tus elecciones de entretenimiento. Si tienes que esconderte para hacer algo, probablemente no deberías hacerlo. Estas influencias desagradables socavarán tu autoridad si no las abordas.

¿Qué significa ser fructífero?

El mandato de Dios es claro: sed fecundos y multiplicaos. Pero fíjate en el orden: primero dominad, luego sed fecundos. Si intentas ser fecundo antes de dominar, producirás el fruto equivocado.

Ser fructífero no solo consiste en tener hijos, sino en producir frutos que contengan semillas para la próxima generación. Cuando realmente reflejas la imagen de Dios, los frutos que produces serán exactamente iguales a la semilla que te produjo.

¿Por qué es importante todo lo que hacemos?

Todo es una semilla. Tus palabras, tus acciones, tus actitudes... todas se multiplican exponencialmente. Un solo bocado trajo el pecado a toda la humanidad. Un solo acto de obediencia puede difundir bendiciones a través de generaciones.

Por eso debes tener cuidado con: - Lo que dices y cómo lo dices - A quién permites influir en tu vida - En qué tipo de conversaciones participas - Si estás sembrando discordia o paz

Tienes que salir hablando el lenguaje del reino: sanación, restauración y verdad. Cuando simpatizas con la amargura o el odio de los demás, puedes captar sus «tonos comprensivos» y empezar a vibrar a su frecuencia en lugar de a la de Dios.

Aplicación a la vida

Esta semana, comprométete a tomar el control de un área específica de tu vida. Ya sean tus emociones, tus pensamientos, una situación difícil o una influencia insidiosa que has estado tolerando, elige ejercer la autoridad que Dios te ha dado como portador de su imagen.

Recuerda: ya tienes dentro de ti todo lo que necesitas para vivir victoriosamente. Deja de intentar imitar a los demás y empieza a caminar con la identidad auténtica que Dios puso en ti antes de que nacieras.

Hágase estas preguntas:

  • ¿Qué área de mi vida necesita que tome el control ahora mismo?
  • ¿Estoy tratando de ocultar o encubrir en lugar de caminar en auténtica obediencia?
  • ¿Qué «tonos comprensivos» estoy captando de los demás que no se alinean con la frecuencia de Dios?
  • ¿Cómo puedo reflejar mejor la imagen de Dios en mis interacciones y decisiones cotidianas?

Estás llamado a ser un portador de la imagen que ejerce dominio. Cuando entras en una habitación, el ambiente debería cambiar porque te has puesto la armadura completa de Dios y llevas Su presencia contigo. Esta es tu identidad, tu vocación y tu destino.