Imagen de presentación

Permanecer en la Vid: Encontrar la verdadera conexión con Jesús

¿Te has sentido alguna vez desconectado de Dios? ¿Como si intentaras vivir la vida cristiana pero te faltara algo? La clave para una vida cristiana fructífera no consiste en esforzarse más, sino en mantenerse conectado con la verdadera fuente de la vida.

¿Qué significa permanecer en Cristo?

En Juan 15, Jesús nos da una metáfora poderosa: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador". No se trata sólo de una bonita ilustración, sino de una verdad fundamental sobre el funcionamiento de nuestra vida espiritual.

Permanecer significa "seguir estando presente" y "permanecer como uno, no convertirse en otro o diferente". Se trata de una entrega absoluta a la vid. Cuando permanecemos en Cristo, no luchamos por producir fruto por nosotros mismos; simplemente estamos en Dios y permitimos que su vida fluya a través de nosotros.

¿Por qué Jesús se llama a sí mismo la "Vid verdadera"?

Jesús se llama específicamente a sí mismo la "vid verdadera", indicando que hay otras vides, pero sólo una fuente verdadera de vida. En el Antiguo Testamento, a Israel se le llamaba vid, pero Jesús aclara que Él es la vid definitiva y auténtica.

Esto es importante porque muchas cosas en la vida prometen darnos plenitud y propósito, pero sólo Jesús proporciona una vida espiritual genuina. Como Él dijo: "Sin mí no podéis hacer nada" (Juan 15:5).

¿Cómo nos poda Dios para que demos más fruto?

El Padre, como viñador, hace dos cosas importantes:

  • Él "quita" las ramas que no dan fruto
  • Poda las ramas que dan fruto para que den más.

La frase "quita" también puede significar "levanta y saca de la suciedad". A veces todavía estamos conectados a la vid, pero hemos caído en la suciedad de las circunstancias de la vida. Dios no nos corta: nos levanta, nos limpia y nos ata a algo más estable para que podamos volver a ser productivos.

Curiosamente, Dios no corta las ramas que no dan fruto, sino las que sí lo dan. ¿Por qué? Porque Él no está satisfecho con que sobrevivamos o produzcamos un poco de fruto. Él quiere que vayamos de fruto a más fruto y a mucho fruto.

¿Cómo es el fruto espiritual?

El verdadero fruto espiritual siempre se parece a Jesús. Se manifiesta como "amor, alegría, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza" (Gálatas 5:22-23).

No se puede tener una sola de estas cualidades sin las otras. Vienen como un paquete porque todas fluyen de la misma fuente: Jesucristo. Cuando la gente ve este fruto en tu vida, están viendo a Jesús en ti.

¿Por qué no podemos producir fruta por nosotros mismos?

Un sarmiento separado de la vid no tiene vida ni poder para producir nada. Muchas personas dicen seguir a Cristo pero no muestran evidencia del fruto del Espíritu en sus vidas.

La poderosa verdad es que producir fruto no depende de nosotros a través de nuestras propias obras o esfuerzos. La vid y sus raíces son responsables de nutrir el fruto. Las raíces extraen alimento, agua y minerales de la tierra, y la vid distribuye esta vida por toda la planta.

Nuestra responsabilidad es simplemente:

  • Recibe la vida que brota de la vid
  • Resiste a aferrarte a lo que el Padre está podando

¿Cómo utiliza Dios las circunstancias difíciles?

A veces la vida nos arroja cosas que nos parecen repulsivas, como estiércol en un jardín. Pero el poder de la vid es que sabe exactamente cómo extraer buenos nutrientes de lo que te han echado encima.

"Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de los que le aman" (Romanos 8:28). La tierra que cae sobre ti puede hacer que la semilla que hay en ti germine y produzca vida. Cuando te mantienes unido a la vid en los momentos difíciles, Dios puede transformar tus desafíos en oportunidades de crecimiento y fructificación.

¿Cuál es nuestro verdadero propósito como sucursales?

La rama es simplemente el mecanismo de exhibición de la gloria de Dios. Nosotros no creamos el fruto, simplemente lo producimos. Nuestro propósito es mostrar la vida de Cristo para que cuando la gente nos vea, vean a Jesús.

Como dijo Jesús: "Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:16). Las obras no son nuestras, sólo mostramos el fruto que viene de la vid.

Aplicación a la vida

Esta semana, te reto a que practiques la entrega absoluta a Cristo como la vid. En lugar de esforzarte en tus propias fuerzas, concéntrate en permanecer conectado a Jesús a lo largo de cada día.

Hágase estas preguntas:

  • ¿En qué parte de mi vida estoy tratando de producir fruto a través de mis propios esfuerzos en lugar de permanecer en Cristo?
  • ¿Qué podría estar Dios tratando de podar de mi vida a lo que me estoy aferrando?
  • ¿Cómo puedo estar más conectado con Jesús a lo largo del día?
  • ¿Quién necesita ver a Jesús en mí esta semana?

Recuerda, tu trabajo no es crear fruto, sino mostrar el fruto que viene de estar conectado con Jesús. Tus oraciones pueden cambiar de pedirle a Dios que te ayude a hacer más a simplemente decir: "Padre, hoy descanso en tu bondad y amor. Lo que sea que estés tratando de mostrar al mundo hoy, que venga a través de mí mientras descanso en ti".

La vida cristiana no consiste en esforzarse más, sino en entregarse por completo y convertirse en un despliegue de la gloria de Dios.