Devocionario

Hay una paradoja en el corazón de la vida cristiana: el camino hacia la fecundidad no pasa por esforzarse más, sino por entregarse más completamente. Esto va en contra de nuestra cultura obsesionada con la productividad, que nos dice que más esfuerzo equivale a más resultados. Jesús nos enseña un camino diferente. En la metáfora de la vid y los sarmientos, el sarmiento no se esfuerza por producir fruto. Simplemente recibe la vida que fluye de la vid y permite que esa vida produzca fruto a través de ella. El papel del sarmiento es receptivo, no productivo. Esto no significa que nos volvamos pasivos o perezosos. Más bien, significa que reconocemos que nuestro trabajo principal es permanecer, mantener nuestra conexión con Jesús a través de la entrega y la confianza. Cuando tratamos de producir fruto a través de nuestros propios esfuerzos, en realidad obstaculizamos el flujo natural de la vida de Cristo a través de nosotros. La verdadera productividad espiritual viene a través del descanso en Cristo. Cuando cedemos el control y confiamos en que Él obra a través de nosotros, descubrimos una fecundidad que supera todo lo que podríamos lograr con nuestro propio esfuerzo. Nuestro trabajo es permanecer; el fruto es Su responsabilidad.

Versículo bíblico

"Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea completo". - Juan 15:11

 

Pregunta de reflexión

¿En qué áreas de tu vida espiritual te estás esforzando con tus propias fuerzas en lugar de rendirte a la obra de Cristo a través de ti?

 

Cita 'Producir fruto no depende de ti por tus obras. Es la entrega total y absoluta la que produce fruto'.

Oración

Padre Celestial, confieso mi tendencia a esforzarme en mis propias fuerzas en lugar de descansar en Cristo. Gracias por recordarme que el fruto viene a través de la entrega, no del esfuerzo. Ayúdame a permanecer en Jesús hoy, confiando en Él para producir Su fruto a través de mi vida rendida. Amén.