Devocionario

Cuando pensamos en los frutos del Espíritu enumerados en Gálatas 5:22-23 -amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio-, a veces nos acercamos a ellos como a un bufé, escogiendo lo que nos apetece. "Tomaré un poco de alegría y paz, pero pasaré de la paciencia y el autocontrol". Pero no es así como funciona el fruto espiritual. Estas cualidades no son frutos separados; son diferentes aspectos del mismo fruto. Todas vienen de la misma fuente - Jesucristo - y todas crecen juntas. Esto explica por qué no podemos tener verdadero gozo sin amor, o paz sin dominio propio. Están interconectados porque todos fluyen de nuestra conexión con Jesús. Cuando Su vida fluye a través de nosotros, todas estas cualidades comienzan a manifestarse, no porque estemos trabajando en ellas individualmente, sino porque estamos conectados con Aquel que las encarna todas. La presencia de estas cualidades en nuestras vidas no tiene que ver con nuestro desempeño, sino con nuestra conexión. A medida que permanecemos en Cristo, Su carácter comienza a manifestarse naturalmente a través de nosotros.

Versículo bíblico

"Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto y resultéis ser mis discípulos." - Juan 15:7-8

 

Pregunta de reflexión

¿Qué aspectos del fruto del Espíritu te resulta más difícil manifestar, y cómo podría ayudarte a desarrollar esas cualidades el hecho de profundizar en tu conexión con Jesús?

 

Cita "El fruto se parece al amor, la alegría, la paz, la longanimidad, la amabilidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre, el autocontrol. No puedes tener uno de esos sin tenerlos todos".

Oración

Señor Jesús, gracias por producir Tu fruto en mi vida mientras permanezco en Ti. Perdóname por tratar de escoger los aspectos de Tu carácter que quiero mostrar. Ayúdame a permanecer tan conectado a Ti que todas las cualidades de Tu Espíritu se hagan cada vez más evidentes en mi vida. Amén.