Devocionario

En cualquier viña, el papel del viñador es crucial. En Juan 15, Dios Padre asume este papel, y su trabajo con nosotros adopta dos formas principales: levantar y podar. A veces, las circunstancias de la vida pueden hacer que caigamos en la tierra. Seguimos unidos a la vid, pero nos hemos ensuciado y nos hemos vuelto improductivos. En esos momentos, el Padre nos levanta suavemente, nos limpia y nos recoloca para que seamos fructíferos. Este proceso de elevación es un acto de restauración y de gracia. Pero hay otro aspecto de la obra del Padre que puede sorprendernos. También poda las ramas que ya están dando fruto. Esta poda no es un castigo, sino una preparación para una mayor fecundidad. Al eliminar lo que es innecesario o insalubre, nos permite canalizar más vida de Cristo a través de nosotros. La poda puede ser incómoda. Puede implicar la eliminación de cosas que disfrutamos o valoramos. Pero la poda del Padre es siempre intencionada y amorosa. No poda para hacernos daño, sino para ayudarnos a dar más fruto que le traiga gloria a Él y alegría a nosotros.

Versículo bíblico

"Todo pámpano que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda, para que dé más fruto". - Juan 15:2

 

Pregunta de reflexión

¿Qué podría estar podando Dios en tu vida ahora mismo, y cómo puedes cooperar con Su obra en lugar de resistirte a ella?

 

Cita "No corta las que no dan fruto. Corta las que dan fruto".

Oración

Padre Dios, gracias por Tu cuidadosa atención a mi crecimiento espiritual. Ayúdame a reconocer tanto Tu elevación como Tu poda en mi vida como expresiones de Tu amor. Dame el valor para rendirme a Tu proceso de poda, confiando en que me estás preparando para un mayor fruto. Amén.